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En la Edad Media, fundamentalmente a partir del siglo XIII, para mejorar el tiempo de producción del libro de la universidad, se instituyó el sistema conocido como pecia.

Esta nueva forma de producir libros, con el sistema de copia mediante pecia, permite que los manuscritos dejen de ser sólo un artículo de lujo para convertirse además en el instrumento ideal para difundir la ciencia y el conocimiento y para cubrir las necesidades académicas vinculadas al nacimiento de la Universidad.

La palabra pecia deriva de petia, término medieval que significa “trozo” o “pedazo” y el término pecias se utiliza para referirse a los cuadernos sueltos que tras finalizar el proceso de copia serán encuadernados juntos y formarán un nuevo libro.

Los manuscritos copiados mediante el sistema de pecia tienen rasgos distintivos: Por lo general el pergamino es de peor calidad pero más robusto, están copiados con escritura clara y en ellos aparecen las huellas de los distintos copistas que demuestran la validez del texto, señalan correcciones e indican la continuidad de la pecia.

“En los principales estudios se creó un funcionario encargado de revisar los textos y controlar su distribución a los alumnos, y así se originó la figura del estacionario, alto cargo universitario y con frecuencia maestro él mismo, cuya misión era la de conservar los ejemplares –es decir, los textos aprobados por la Universidad- y cuidar de la fidelidad y legibilidad de éstos. Pero los estudios generales debieron de encontrarse con el problema de que era necesario contar con un considerable número de copias de los ejemplares para uso de los estudiantes, y que éstas debían hacerse con rapidez. Así se ideó el sistema de dividir el ejemplar tipo en cuadernos (también denominados pecias), que se podían alquilar a los alumnos o a los copistas profesionales, y por este procedimiento se realizarían a la vez tantas copias de un mismo libro como pecias o cuadernos tuviera el ejemplar”. M. Sánchez Mariana [1996, 176]

Organización del sistema de pecia

La copia mediante pecia era un sistema muy estructurado y sus procedimientos y fases de producción estaban regulados y supervisados por la universidad.

La universidad, a través de una comisión interna de petiarii, garantizaba la autoridad y la corrección de los textos que se depositaban para dar origen a las copias destinadas a los estudiantes.

Citando a Pollard [1978, 151-152], las cinco fases de una obra en el sistema de copia mediante pecia eran las siguientes:

  1. El autógrafo,
  2. el apógrafo, es decir, la copia no realizada por el mismo autor pero supervisada por él.
  3. el exemplar que custodia el “estacionario”, o exemplarius,
  4. las pecias, que son los cuadernos separados, que el “estacionario” alquila a los estudiantes para la copia,
  5. y las copias hechas por el sistema de pecias; es decir, el producto final que resulta de reunir en libros los cuadernos copiados.

La figura del estacionario era fundamental en la puesta en marcha de este circuito editorial y de su trabajo dependía el de los copistas.

Los estacionarios controlaban la autenticidad de los ejemplares y eran los encargados de poner a disposición de profesores y estudiantes el ejemplar-tipo de las obras que se alquilaban para su posterior copia.

A partir de ese ejemplar-tipo distribuido en pecias, los copistas trabajaban simultáneamente en varias obras en las que anotaban al margen, al principio y al final de cada pecia copiada, determinadas marcas (cifras, abreviaturas o pequeños signos gráficos) para darle mayor fiabilidad a su trabajo, señalar correcciones, facilitar la distribución y el pago del cliente.

Los llamados petiarii elaboraban las listas en las que figuraba el título de cada obra, el número de pecias de constaba cada una y fijaban el precio del alquiler. Esta lista, denominada taxatio, se colocaba a la vista, en la tienda del estacionario para difundir las obras copiadas y facilitar su alquiler.

Las copias resultantes del sistema de Pecia eran de peor calidad que el original pero sus contenidos eran fiables y menos costosa su elaboración. Fue un sistema innovador y revolucionario en la distribución del libro que contó con gran aceptación hasta la llegada de la imprenta.

Fuente:

Cuenca Muñoz, Paloma. El libro en el siglo XIII: La Pecia.

Esta entrada es la respuesta a la pregunta semanal del Test mínimo: ¿A qué se llama Pecia?–> Consulta las respuestas.