Preparar una oposición es una decisión importante que no puedes tomar a la ligera: vas a invertir tiempo, dinero e ilusiones.

Al principio, cuando estás valorando qué oposición elegir encontrar el camino cuesta, y sentirse perdido y lleno de dudas es lo más habitual pero, sea cual sea tu situación de partida y tus motivaciones, si estás pensando en preparar una oposición en serio para trabajar en una biblioteca primero tómate un tiempo para informarte, reflexionar y decidir si es la opción más adecuada para ti.

Prescindiendo de lo obvio, la disciplina, el esfuerzo y la dedicación que tendrás que dedicar en ésta como en cualquier otra oposición, a continuación te dejo algunos aspectos clave a tener en cuenta antes de empezar la carrera que te llevará a tu destino.

 

ESTABILIDAD LABORAL Y VOCACIÓN DE SERVICIO

El funcionario es un servidor público y como tal ha de tener una clara vocación de servicio.

Estabilidad laboral y un sueldo fijo para toda la vida son, sin duda, argumentos de peso al tomar la decisión de preparar una oposición pero no pueden ser las únicas razones cuando se pretende desempeñar una profesión en la que el quehacer diario se basa en conseguir la satisfacción del público al que se atiende.

Mantener una actitud de empatía hacia los demás hará que el trabajo sea más eficiente y gratificante también para ti.

OPOSITAR, NO APTO PARA IMPACIENTES

Preparar una oposición será una carrera de fondo o de medio fondo, en función de los conocimientos previos que se tengan del tema, la extensión del temario y de las circunstancias personales de cada uno.

Cuando se cuenta con las condiciones idóneas (económicas, familiares…) para dedicarse al estudio a tiempo completo, el plazo razonable para conseguir una plaza de bibliotecas puede estar entre uno o dos años.

Si por el contrario se tienen que compatibilizar trabajo y responsabilidades familiares con el estudio, el plazo será mucho mayor y no es raro encontrar a opositores que están en esta situación y consiguen su plaza tras haber estado preparándose durante cinco o seis años.

En cualquier caso competir con mente ganadora es imprescindible porque opositar no es para impacientes. Sólo el opositor que tiene claro su objetivo y persevera lo consigue.

DECIDIR DESDE EL CONVENCIMIENTO

Puedes imaginar lo bonito que sería trabajar rodeado de libros ¡con lo que te gusta leer!

Aunque imaginar está bien no se puede comenzar a preparar una oposición motivado sólo por una visión idílica del trabajo en una biblioteca. Tiene que haber razones más consistentes: te has formado o estas dispuesto a formarte para ser un buen gestor de la información, tienes habilidad para la comunicación y el trato con las personas, te gusta trabajar en equipo, te desenvuelves con las nuevas tecnologías y además o sobre todo, tienes vocación de servicio.

Opositar es competir sin garantía de éxito por lo que se necesita mucha confianza en uno mismo, compromiso personal y convencimiento de que lo que se está haciendo es lo que de verdad se desea.

Si tras analizar tus aptitudes personales estás convencido de que ese es el camino que quieres seguir estarás preparado para empezar sabiendo que aunque implique sacrificios, te lleve tiempo o encuentres dificultades, no vas a desistir a las primeras de cambio con la sensación de haber fracasado.

MEJORES RESULTADOS SI LA OPOSICIÓN ES A MEDIDA

En las oposiciones a bibliotecas, la titulación y la categoría a la se puede optar están relacionadas, por lo que a la hora de decidir a qué categoría opositar hay que tener en cuenta estos dos aspectos.

  • Categorías profesionales: El personal de una biblioteca pertenece a distintas escalas o categorías en función de la titulación que tenga y las tareas que realice. Las principales categorías son Facultativo, Ayudante y Auxiliar.
  • Titulación necesaria: A grandes rasgos para optar a Facultativo de bibliotecas hay que tener el título de licenciado, para Ayudante el de diplomado y para Auxiliar el de bachiller o graduado en educación secundaria.

Cuando oposites a bibliotecas verás que en la mayoría de los casos no se exige titulación universitaria específica, es decir que un licenciado o graduado de cualquier especialidad puede tener opción a participar en el proceso, salvo que en las bases de la convocatoria se requiera tener una licenciatura en determinada materia o específica en Biblioteconomía o Documentación.

Por ejemplo un licenciado en Filología o Física, igual que un Graduado en Documentación puede acceder tanto a una plaza de Facultativo, como de Ayudante o de Auxiliar de bibliotecas, si las bases de la convocatoria se lo permiten.

Sin embargo y a pesar de que no exista esa restricción por titulación, preparar una oposición acorde con la preparación académica que se tenga siempre será más conveniente.

El opositor que tiene formación en Biblioteconomía o Documentación juega con ventaja, no parte de cero: conoce el temario, las fuentes y los recursos que va a necesitar; como consecuencia, el tiempo que necesitará invertir en su preparación será menor y su actitud frente al estudio más positiva.

De la misma manera, a la hora de decidirse por opositar a una categoría superior o a una inferior ser ambicioso y aspirar a la categoría máxima que permite la titulación es más consecuente y ventajoso.

Para un licenciado o diplomado, a la larga, puede ser contraproducente caer en la tentación de optar por opositar a una categoría de auxiliar: el temario será menos exigente, pero como contrapartida la competencia será mucho mayor y de conseguir una plaza, las tareas a desempeñar y las retribuciones pueden crearle insatisfacción al no estar en consonancia con su formación.

INFORMARSE PARA PLANIFICAR MEJOR

El siguiente paso, después de decidir a qué plaza se quiere optar, será recabar información sobre periodicidad de las convocatorias, ratios de plazas/ aspirantes, desarrollo de procesos selectivos anteriores, etc.

Esta información aunque no sea determinante servirá de orientación para elaborar una planificación lo más realista posible.

  • Histórico de convocatorias

Realizar una consulta en el histórico de convocatorias de empleo público, en los boletines oficiales o en las páginas web de Ministerios, Universidades o Ayuntamientos servirá para hacerse una idea de la periodicidad con la que convoca plazas un determinado organismo.

En el caso concreto de las convocatorias de plazas para bibliotecas, este dato será más fiable si se trata de organismos más importantes (Ministerios, universidades) donde la necesidad de personal es mayor, que si se trata de un ayuntamiento que cuentan con pocas bibliotecas. En este último caso las necesidades de personal serán escasas y el tiempo que transcurre desde una convocatoria a otra, mucho mayor.

  • Ratio plazas convocadas/aspirantes

Tanto las listas de admitidos a un proceso selectivo como la lista posterior de aprobados, siempre se hacen públicas.

Como tónica general, la lista de admitidos en una convocatoria suele ser mucho más extensa que el número real de aspirantes que finalmente se presentan al examen.

Conocer la relación entre el número de plazas ofertadas y el número de aspirantes que hubo en una convocatoria anterior servirá para valorar las posibilidades reales de obtener una plaza.

También conviene conocer si existe la posibilidad de que se cree una lista de espera en cuyo caso los opositores que aprueben sin obtener plaza pueden entrar a formar parte de ella, para futuras contrataciones.

  • Desarrollo del proceso selectivo

En oposiciones a bibliotecas cada organismo establece cómo se va a desarrollar el proceso selectivo: requisitos, tipos de pruebas, temarios, etc.

Esta información se detalla en las bases de las convocatoria por lo que consultar las de una anterior es conveniente como orientación para preparar el temario y en su caso, las pruebas prácticas.

De igual modo conocer cómo ha transcurrido un proceso selectivo servirá de ayuda para planificar los tiempos de preparación.

Consultar los datos que publique el organismo convocante en su sitio web permitirá hacer una estimación de los plazos que pueden mediar entre la publicación de la convocatoria, presentación de solicitudes, publicación de las listas de admitidos y excluidos, fechas de exámenes, lista de aprobados y final del proceso.

CON VISIÓN DE FUTURO Y PROYECCIÓN PROFESIONAL

Las características especiales de las oposiciones a bibliotecas, en las que las plazas ofertadas por cada organismo no son muy numerosas pero se convocan frecuentemente y a lo largo de todo el año, permite al opositor prepararse con dedicación para una determinada plaza y aprovechar esa preparación para “entrenarse” presentándose a otras plazas que vayan saliendo.

Estudiar una oposición nunca es tiempo perdido. La preparación que se ha dedicado a una determinada oposición, con las adaptaciones correspondientes en el temario, se puede utilizar para ampliar las posibilidades de aprobar presentándose a otras convocatorias dentro de la misma especialidad.

El tiempo y el esfuerzo empleados tendrán su recompensa al conseguir la plaza anhelada.

El hábito de estudio y los conocimientos adquiridos durante la preparación serán siempre de utilidad para el opositor que, tras conseguir su plaza en una biblioteca, decide seguir formándose para ampliar sus posibilidades de optar a una plaza de categoría superior o en otro organismo con más oportunidades de proyección profesional o mejores retribuciones salariales.

Claves para decidir si opositar a bibliotecas es tu mejor opción.

Por: Lía González
Localización: Desiderata, ISSN-e 2445-0650, Nº. 6, 2017, págs. 30-32

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