lectorMe pide  Lía que trate de contestar a esta pregunta ¿Para qué sirven las bibliotecas?  Y sé  que parece un poco extraño que nos pongamos a responder ahora a esta cuestión. A fin de cuentas  ¿Cuántos post y artículos han tratado éste tema en Bibliopos?   ya he perdido la cuenta.

Sin embargo, sin ser un profesional de la biblioteconomía, sí que soy un ávido usuario y puedo ofrecer mi opinión en ese sentido.  Así que, después de todo, puede que la pregunta de Lía no esté tan manida como parece,  porque… ¿Para qué utiliza realmente las bibliotecas uno de esos usuarios para los que se diseñan los cursos de formación? ¿Qué es lo que echa de menos? ¿Por qué son necesarias?

Acudo frecuentemente a las tres bibliotecas en las que tengo carné, que son muy diferentes entre sí y que utilizo para fines distintos.  Trataré de describir lo mejor que pueda, las bibliotecas en sí, y los motivos por los que me gustan tanto.

BIBLIOTECA DE LA UCM (Universidad Complutense de Madrid)
¿Qué hacer si no sabes qué es la homocedasticidad (1)?

Como todo en la UCM, la biblioteca es una hidra de 1000 cabezas. Está repartida en múltiples sedes: una por cada facultad y alguna más, independiente.

Siendo estudiante de matemáticas en esta universidad era siempre mi primera opción al enfrentarme a una nueva asignatura de la que, a priori, no sabía nada. Y es que uno de sus puntos fuertes es que al ser una biblioteca tan colosal, es prácticamente imposible no encontrar un título adecuado para cada necesidad. Por inverosímil que resulte el tema que estás buscando.

No sólo se pueden encontrar libros de texto. El carné da acceso también a la hemeroteca que (por lo menos en Matemáticas) está dedicada a la consulta de papers académicos, tésis, revistas científicas y, en general,  a recursos de nivel avanzado. Incluidos los magníficos libros de matemáticas de la editorial Mir, que se volvieron tan difíciles de conseguir después del colapso de la URRSS.

Además del catálogo (que es genial e inabarcable) hay varias cosas buenas en ésta biblioteca:

  • El personal de la biblioteca.
    Especialmente amables,  cosa que es muy de agradecer. Además, de vez en cuando se olvidan de algunos detalles sin importancia. Como esa multa de 39 días que te puso el sistema informático cuando después del último maratón de examenes, te fuiste de vacaciones un par de días  en lugar de ir corriendo a devolver los libros.
  • La página web.
    Está muy bien diseñada, permite hacer búsquedas en todo el catálogo,  precisando todas las opciones necesarias. Y, sobre todo, tiene una sección de acceso restringido en la que se pueden renovar los préstamos. Es verdad que sólo te dejan renovarlos una vez y que,  en total, el tiempo que prestan cada libro es más bien escaso. Pero, bueno, está muy bien. Y en este aspecto llevan unos cuantos años mejorando continuamente: hace no tanto tiempo aún tenían esos terroríficos armarios con tarjetitas.

En general, es un buen lugar al que acudir para obtener textos técnicos (2) de cualquier especialidad, de cualquier tema y en cualquier nivel. Siempre y cuando estés dispuesto a llevarte alguna sorpresa (del tipo: “Su libro está en la facultad de Somosaguas” o “Su libro está en la Facultad de Kamchatka”),  es una muy buena biblioteca.
Para lo único que no vale, paradójicamente, es para estudiar. Porque la sala de estudio tiende a estar ocupada por varios miles de estudiantes que, invevitablemente, hacen un “silencio ensordecedor”. Eso cuando no te toca sentarte al lado de una pareja de estudiantes cuyo fin de semana ha sido, sin lugar a dudas, mucho más interesante que el procedimiento de diagonalización de matrices de Jordan. Pero bueno, para  estudiar ya tiene cada uno su casa. ¿No?

BIBLIOTECA DE LA UOC (Universidat Oberta de Cataluña)
Libros para el dia D a la hora H

Hasta hace poco lo más sorprendente de la biblioteca de la UOC , más que nada por tratarse de una biblioteca virtual, era  lo poco amigable que era su página web.  Afortunadamente recientemente  ha cambiado tanto el diseño como la usabilidad. Ahora se puede acceder de manera sencilla a todos los recursos de la biblioteca a través de un buscador único. Se pueden buscar los documentos por temas, por recursos y de manera personalizada según el perfil del estudiante, etc.

Pero eso no es todo, tiene mucho más. Te voy a decir por qué soy un apasionado de la biblioteca de la UOC:

Pues sobre todo, porque es la única biblioteca que conozco, a la que no hace falta acudir para utilizar el servicio de préstamo: ¡Te envían los libros  por correo! Repito: ¡Por correo postal! Todavía mejor: ¡También se pueden devolver por correo!

No es lo único bueno. Su catálogo es excelente, muy variado  y con  títulos actualizados. Y no sólo libros, ¡hasta les puedes pedir un Kindle!  Los plazos de devolución de los libros duran, literalmente, meses. Y el número de ejemplares que se pueden pedir al mismo tiempo es… bueno, la verdad es que no tengo ni idea, porque ni siquiera yo (que cuando entro en una biblioteca parece que voy a las rebajas del Zara) he sido capaz de alcanzar el límite nunca.

Así que, cuando necesito información sobre ésa nueva tecnología híper-novedosa e irremediablemente revolucionaria (¿hay nuevas tecnologías no-revolucionarias?) de la que ni siquiera Erique Dans ha oído hablar, sé que hay un libro en la UOC esperándome. Y que,  al día siguiente un mensajero lo depositará en mi casa con puntualidad británica y  una sonrisa.

Y eso, ¡Ah!, eso sí que es una experiencia de usuario.

BIBLIOTECA PÚBLICA JOSÉ ACUÑA. Comunidad de Madrid:
“Entre 10 minutos aquí y pase toda la vida ganando al trivial”

Esta es mi biblioteca favorita. A pesar de que lo tiene todo en contra.

El catálogo de la Biblioteca Acuña, aunque es amplio, en cuestiones de trabajo o estudios está bastante desfasado. El personal se reparte entre aquellos a los que parece que les molesta ir a trabajar y los que, definitivamente, desearían estar en otra parte ¿faltos de motivación?

Y sobre todo, es prácticamente imposible encontrarla si no sabes previamente dónde está.  La puerta ocupa un espacio mínimo entre el bar “La Tizona”, una clínica de Ortopedia y una tienda de congelados,  que acaparan toda la atención del transeúnte casual.

Biblioteca pública Acuña

¿Entonces? ¿Por qué me gusta tanto? Pues porque es la biblioteca en la que nunca sé qué es lo que voy a encontrar. Como digo,  el catálogo no es gran cosa para temas de actualidad pero ¡vaya! hay un montón de cosas anticuadas que son geniales.

La sala es agradable  y está llena de estanterías repletas de libros. Así que es un placer pasear con la cabeza ladeada (3) sin propósito alguno,  sólo dejándote llevar.

Así, acabas saliendo de allí con joyas asombrosas, que ni siquiera sabías que existían:

  • Un libro sobre cómo funcionaba el CESID  en el que, incluso, te explica la manera correcta de escribir tu CV para convertirte en espía. Aunque  seguramente el CESID,  que ahora se llama CNI ( es que el libro tiene solera),  ahora tendrá  un enlace a la cuenta de Pinterest en lugar de al obsoleto currículum vitae. 
  • El Criptonómicon de Neal Stephenson, que se convirtió en mi libro favorito casi instantáneamente y que, por algún motivo que desconzoco,  desapareció por completo de la estantería y del buscador de la web.
  • El estupendo libro de la Historia de España para escépticos, pero para escépticos de verdad.
  • Un libro de Josep Plá, que no es el viaje en autobús, con comentarios a lápiz de lectores anteriores.  Sé que los bibliotecarios odiais que los lectores subrayen o anoten los libros pero a mi me encanta encontrarme con detalles de lecturas ajenas.
  • Puedes descubrir que el meridiano de Greenwich está, en realidad, mal colocado debido a un error de medición que se cometío durante una expedición científica al castillo de Montjuic.
  • ….

En fin, cualquier cosa. Esta biblioteca es lo más parecido que conozco al El Aleph. Es la versión en papel de Stumble-Upon.

Un sitio genial para divertir una tarde aburrida.  Además está en el barrio de Argüelles, así que, después de coger un libro, siempre puedes encontrar una cafetería agradable en la que leerlo. O, si hace buen tiempo, tener una tarde de lectura en el Templo de Debod.

Éstas son las bibliotecas en las que he pasado buena parte de los últimos diez años y a las echaré mucho de menos cuando me retiren el carné, al finalizar mi vida de estudiante en la UCM y en la UOC.  Menos mal que siempre me quedará la biblioteca Acuña y las bibliotecas futuras que iré encontrando por el camino.

¿Todavía quedan dudas de para qué sirven las bibliotecas? 😉


Notas

(1) Tranquilos, a todos nos pasa la primera vez.

(2) Técnicos en un sentido amplio: también de Letras.

(3) En serio, alguien debería hacer algo para que los textos, en los lomos de los libros, se escriban en horizontal. Los cuellos de miles de usuarios de biblioteca lo agradecerían.